Festejando la vida, con Chava Alcocer

Museo de la Ciudad

  • Jueves 28, a las ocho

“¿Por qué la poesía? Es una buena pregunta, porque la verdad es que me fui con la espeluznante idea de que era cosa muy fácil, el texto era pequeño y escribía hasta veinte y treinta poemas al día, y en la medida en que fui entrando en el asunto me di cuenta del lío en que me había metido. Sobre todo después de haber leído Rimbaud y a Baudelaire”

Escuchamos la voz característica del escritor Salvador Alcocer, a quien sus amigos recordarán, festejando la vida, este jueves 28. Sirvan estas palabras del poeta, para invitar a sus lectores esta noche, a partir de las ocho de la noche, en el Museo de la Ciudad.

Leeremos en su memoria los poemas de él que más nos gustan a cada quien, reuniremos recuerdos y anécdotas, invitaremos a los músicos que musicalizaron poemas de él, reuniremos imágenes, e incluiremos todo lo que a los amigos de Chava se nos ocurra. Las imágenes que tengan y que quieran compartir, se pueden escanear y enviar a Manuel Cruz o llevarlas al Museo de la Ciudad. Queremos que la conciencia de Salvador sobre lo que es esta ciudad y quienes la hemos habitado, permanezca en todos.

Él decía:  “Recuerdo muy bien cuando leí El barco ebrio, Una temporada en el infierno, cuando leí Las flores del mal. En qué bronca me metí; fue la segunda gran bronca en que me había metido; la primera fue en el seminario. Con estas lecturas empecé a dudar del valor de la Iglesia y de la idea que tenían de Dios. Para mí, Dios era otra cosa: la fuerza, la energía; no era la comisaría o el juzgado o el ayúdame, Dios mío. Éstos fueron, no los primeros autores que leí, pero sí los que primero me impresionaron; Eliot, con su Tierra baldía, que me dejó hecho un idiota por varios meses. Hubo lecturas que me marcaron y que fueron para mí un descubrimiento, poemas en los que hablaban cantineros, navajeros, de todo tipo de bronca, más de lo que pasaba al hombre común, y pensé: “¿Pues qué esto se vale?”. Yo creía que la poesía hablaba sólo de la relación del hombre con la existencia y con el creador y con la naturaleza, y no aquello de “Sal, desgraciado, que aquí te estoy esperando para partírtela…”; ¿poesía eso? Me costó trabajo aceptar que eso sí era poesía. En la otra poesía podrías navegar toda la vida sin ningún límite y en esta otra no; en ella lo que estaba en peligro era tu vida, tu calidad de ser humano.”

Salvador Alcocer nació en la ciudad de México en 1930 y radicó prácticamente toda su vida en Querétaro. Entre sus obras se encuentran: 11:30 pasado meridiano, !¿Qué ciudad es ésta?!, Faltan tres huevos para el amanecer, Impreso autorizado, Árbol de fuego, La casa de otoño, Papeles en la mesa, Kiria Shulamith, Libro feo, Fascinación y sonidos locales, Nuevo Libro, Ciudad central, Mientras cae la gota de agua, Canario ciego, Ilsa y la mariposa. Deja inédito al menos un libro de poemas.

Festejando la vida con Chava Alcocer, es una reunión de amigos, familiares, lectores del Mtro. , que se realiza en el ex convento de Capuchinas el jueves 28, a las ocho de la noche, con el apoyo del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes.

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