Gritos y Susurros

La producción de la Compañía de Teatro El Ghetto, Gritos y Susurros, es ante todo, un pequeño homenaje a Bergman. Se trata de un montaje teatral queretano, basado en la película Cries & Wispers del cineasta sueco, y que tiene como punto de desarrollo un espacio teatral no convencional.

Las funciones se realizan los jueves, viernes, sábados y domingos, en el Museo de la Ciudad, hasta el 19 de mayo, a las ocho de la noche. El costo es de ciento cincuenta pesos. Hay descuento. Se escenifica con el apoyo Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes.

La trama gira en torno a los últimos días de vida de Agnes, una mujer que padece cáncer y está siendo cuidada por sus hermanas Karin y María, y la sirvienta Anna.

María y Karin son dos hermanas que acuden a la casa familiar para acompañar a su otra hermana, Agnes, que agoniza a causa de cáncer de matriz. Agnes ha llevado una vida sencilla y sigue soltera, viviendo en la casa de sus padres tras la muerte de éstos. Se interesa por el arte y la religión, confesándole sus inquietudes al pastor luterano Isak y a su propio diario. Además cuenta con los cuidados de su sirvienta, Anna, una mujer que tras sufrir la muerte de su hija, vuelca sus esperanzas en Dios y desarrolla un estrecho vínculo afectivo con su ama. Las tres hermanas habían estado muy unidas durante la infancia pero han ido perdiendo el contacto y la capacidad de demostrarse cariño.

En la historia se descubren también las personalidades de María y Karin. Mientras que Karin sufre por encontrarse atrapada en un matrimonio que ella misma desprecia, María parece una mujer superficial y caprichosa que no tiene inconveniente en traspasar los límites morales impuestos ni se preocupa verdaderamente por quienes la rodean.

Tras la muerte de Agnes, las otras dos hermanas se separan sin haber llegado a establecer una comunicación fructífera y despiden a Anna, a quien permiten quedarse con el diario de Agnes como única compensación; en el lee una declaración de Agnes, satisfecha por los momentos de felicidad que había vivido.

En 1973 esta película fue nominada al Oscar; al Mejor Director, Mejor Película Extranjera y Mejor Fotografía, entre otros premios internacionales. El tiempo de rodaje no excedió los 42 días y aunque el presupuesto rondó tan sólo los $400.000, Bergman se vio obligado a pedir a Sven Nykvist que invirtiera en la producción.

En su libro Imágenes, Bergman comenta que la utilización del color rojo en esta película simboliza el interior del alma humana. Además de estos recursos fotográficos, el director utiliza procedimientos oníricos (por ejemplo, la resurrección de Agnes) para tratar en esta obra algunos de los temas predominantes en su filmografía: la muerte, la fe religiosa y la incomunicación entre las personas.

One Response to “Gritos y Susurros”

  1. mikael says:

    quisiera reservar 5 lugares para la función de este próximo sábado 23 de marzo.