Heroínas del Bel Canto

 

Heroínas del Bel Canto

  • Lunes en el Museo de la Ciudad

 

Durante el mes de mayo, el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes está  proyectando en el Museo de la Ciudad, el ciclo de ópera en video “Heroínas del Bel Canto”, los lunes a las ocho de la noche, gratuitamente gracias a la programación del Mtro. Manuel Oropeza.

El ciclo inició con “Medea”, de Luigi Cherubini, y continua con “Armida” de Giacomo Rossini, quien compuso esta ópera en 1817 para celebrar la reapertura del Teatro San Carlo de Nápoles, que había sido destruido por un incendio el año anterior. La ópera estaba destinada a ser un evento impresionante. La orquestación es brillante, el canto espectacular, e incluso el ballet es destacado. Rossini ciertamente no decepcionó y produjo un resultado extravagante, una partitura que debe haber parecido muy  vanguardista en su momento.

El teatro San Carlo fue bendecido con una abundancia de tenores, de modo que la ópera contiene no menos de seis prominentes papeles de tenor. Hay incluso un trío de tenores en el acto final que es un precursor de la “locura de tres tenores” de los últimos años.

Ese estreno napolitano tuvo como su punto focal a la prima donna de San Carlo, la extraordinaria soprano dramática y futura señora Rossini, Isabel Colbran en el papel principal. El célebre tenor Giovanni David apareció en el papel de tenor principal de Rinaldo.

El lunes 16 toca turno a la ópera “Ermione” de Giacomo Rossini, bajo la batuta del director Roberto  Abbado, y la voz de Sonia Ganassi como Ermione. Una obra en donde la lucha entre guerreros griegos y troyanos afirma la visión militar que recuerda momentos siniestros del siglo XX.

“Norma”, de Vicenzo Bellini, será proyectada el lunes 23. “Norma” es una ópera en dos actos con música de Vincenzo Bellini y libreto de Felice Romani (basado en una tragedia de Alexandre Soumet), estrenada en La Scala de Milán el 26 de diciembre de 1831; se la considera el mejor ejemplo del estilo belcantista. El personaje de Norma se considera como uno de los más difíciles del repertorio para soprano. Fue creado para Giuditta Pasta, para quien también Bellini creó el rol de Amina en (La sonnambula).

En el siglo XX muy pocas cantantes pudieron acometerlo con éxito, entre ellas se destacan las interpretaciones de Rosa Ponselle en los años 20, seguida por Maria Callas que entre 1949 y 1964 impuso la supremacía del rol en el repertorio belcantista. La entonces instaurada “nueva” antigua tradición de Pasta-Callas fue sucedida por Joan Sutherland en las décadas del 60 y 70, en especial cuando fue secundada por la Adalgisa de Marilyn Horne. En la década del 70 Montserrat Caballé[1] fue la Norma por excelencia. Otras cantantes que abordaron el rol con mayor o menor éxito fueron Leyla Gencer, Anita Cerquetti, Elena Suliotis, Shirley Verrett, Renata Scotto, June Anderson y Jane Eaglen. En el siglo XXI ha sido interpretado por Fiorenza Cedolins, Daniela Dessi, Edita Gruberová, Anna Netrebko y Maria Guleghina.

“Maria Stuarda” de Gaetano Donizetti, cierra el ciclo, el lunes 30 de mayo. Fue estrenada el 30 de diciembre de 1835 en el Teatro de La Scala de Milán. Forma parte de la Triología Tudor (junto a Anna Bolena y Roberto Devereux), las óperas que Donizetti compuso en torno a la figura de Isabel I de Inglaterra.

Como muchas otras óperas de la época, Maria Stuarda tuvo inconvenientes con la censura. Donizetti la compuso por encargo del Teatro San Carlo de Nápoles. Pero durante los ensayos, en 1834, recibió la orden de cambiar el texto para eliminar cualquier referencia a la disputa entre Isabel I de Inglaterra y María Estuardo, y la ejecución de ésta última. La corte de Nápoles era para el momento la más conservadora de Europa.

El estreno de la obra con el libreto original se realizó en Milán. La intérprete del personaje de María sería la célebre María Malibrán. Donizetti tuvo que realizar cambios para ajustarse nuevamente a la censura y para adaptar la parte de María a la voz de mezzosoprano de la Malibran. A pesar de todo, la primera noche no fue exitosa. Luego de la sexta representación la ópera fue prohibida. Donizetti murió antes de verla nuevamente producida. En 1866, Maria Stuarda volvía al Teatro San Carlo, en esta ocasión con su libreto original; la dinastía Borbón ya no reinaba en la ciudad.

 

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