Seminario de Filosofía de Paul Ricoeur

Seminario de Filosofía “Símbolo, texto y acción. Hermenéutica en las manos de Paul Ricoeur. Un acercamiento a la filosofía contemporánea”

  • Museo de la Ciudad
  • Del 29 de enero al 25 de junio

 

«El relato es una síntesis de lo heterogéneo. Pero no hay concordia sin discordancia. En este sentido, la tragedia es ejemplar. No existe tragedia sin peripecias, sin golpes de suerte, acontecimientos aterradores y lamentables o una falta inmensa, fruto del desconocimiento y de la indiferencia antes que de la maldad. De manera que si la concordia prima sobre la discordancia, lo que conforma un relato es la lucha entre la concordia y la discordia. Apliquemos a nosotros mismos este análisis de la concordancia discordante del relato y la discordancia concordante del tiempo. Nuestra vida, abarcada con una sola mirada, se nos presenta como el campo de una actividad constructiva. No dejamos de reinterpretar la identidad narrativa que nos constituye a la luz de los relatos que nos propone nuestra cultura. En este sentido, la comprensión de nosotros mismos presenta los mismos rasgos de tradicionalidad que la comprensión de una obra literaria. Así es como aprendemos a ser el narrador de nuestra propia historia sin convertirnos totalmente en el autor de nuestra vida.» Tesis del filósofo francés Paul Ricoeur, generador de las ideas con que el Museo de la Ciudad estructura  el Seminario de Filosofía “Símbolo, texto y acción. Hermenéutica en las manos de Paul Ricoeur. Un acercamiento a la filosofía contemporánea”, que será coordinado por el doctor Raúl Herrera Cervantes, del 29 de enero al 25 de junio, sesionando los sábados de diez de la mañana a una de la tarde, con el apoyo del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes. La inscripción es de trescientos pesos y quinientos pesos la cooperación mensual.

Paul Ricoeur.Paul Ricoeur (Valence, 27 de febrero de 1913 – Châtenay-Malabry, 20 de mayo de 2005) fue un filósofo y antropólogo francés conocido por su intento de combinar la descripción fenomenológica con la interpretación hermenéutica.

Los primeros años de Ricœur estuvieron marcados por dos hechos principales. El primero fue que nació en una devota familia protestante, convirtiéndose así en miembro de una minoría religiosa en la católica Francia. El segundo, que su padre murió en 1915 en la Primera Guerra Mundial, cuando Ricœur tenía solamente dos años de edad. Como consecuencia, fue educado por su tía en Rennes con una pequeña pensión asignada por su condición de huérfano de guerra. Ricœur era un muchacho intelectualmente precoz y amante de los libros, cuya inclinación hacia el estudio fue incentivada por el énfasis de su familia protestante sobre el estudio de la Biblia. En 1933 Ricœur se licenció por la Universidad de Rennes y en 1934 comenzó sus estudios de filosofía en la Sorbona, donde fue influido por Gabriel Marcel. En 1935 se licenció en filosofía, presagiando un futuro brillante a pesar de sus orígenes provincianos.

La Segunda Guerra Mundial interrumpió la carrera de Ricœur, y en 1939 fue movilizado para servir en el ejército francés. Su unidad fue capturada durante la invasión alemana de Francia en 1940, y pasó los cinco años siguientes como prisionero de guerra. En su campo de detención se encontraron otros intelectuales como Mikel Dufrenne, que organizó lecturas y clases de tal rigor que el campo fue acreditado por el gobierno de Vichy como institución con capacidad de otorgar títulos universitarios. Durante esta época leyó a Karl Jaspers, quien habría de tener gran influencia sobre él. Inició también una traducción de las Ideas de Edmund Husserl.

Tras la guerra Ricœur obtuvo una plaza en la Universidad de Estrasburgo (1948-1956), donde publicó extensamente. En 1950 recibió el doctorado presentando dos tesis (como es costumbre en Francia): una tesis ‘menor’ que era una traducción y comentarios de las Ideas I de Husserl (por primera vez en francés), y una tesis ‘mayor’ que posteriormente se publicaría como Le Volontaire et l’Involontaire. Como fruto de sus trabajos académicos, Ricœur se ganó una reputación de experto en fenomenología, convirtiéndose en tremendamente popular en la Francia de los años de la posguerra.

En 1956 Ricœur consiguió la cátedra de Filosofía General en la Sorbona. Este puesto marcó el ascenso de Ricœur como uno de los más prominentes filósofos de Francia. Durante esta época escribió Freud y Filosofía y El simbolismo del mal, que cimentaron su reputación.

De 1965 a 1970 Ricœur ocupó un puesto en la recientemente fundada Universidad de Nanterre. Nanterre era un experimento en educación progresiva y Ricœur esperaba que esto le daría una oportunidad de escapar de la atmósfera sofocante de la limitante tradición de la Sorbona y crear una universidad acorde con su visión. Desgraciadamente, Nanterre se convirtió en vivero de protestas durante la revuelta estudiantil de Mayo del 68 y Ricœur fue ridiculizado como un ‘viejo payaso’ y títere del gobierno francés.

Ricœur, además de su interés por la fenomenología Husserliana, fue precursor de la corriente interpretativa de principios de la década de los 70. La hermenéutica, como lo llamará después, será la gran tendencia de Ricouer, póstumo a su llegada a Francia. Será, luego, gran influencia de autores como C. Geertz y J. Thomson. Junto a otros autores como Gadamer promovieron una tensión en la filosofía que hasta hoy en día es tema en discusiones de temas académicos. En el punto más bajo de su popularidad y desencantado de su vida en Francia, en 1970 Ricœur se trasladó a la Universidad de Chicago donde permanecería hasta 1985. Gracias a este cambio Ricœur se familiarizó con la filosofía americana y las ciencias sociales, convirtiéndose en uno de los pocos pensadores igualmente cómodos con el mundo intelectual de habla francesa, alemana e inglesa. El resultado fueron dos de los más importantes y duraderos trabajos de Ricœur: La métaphore vive y su obra en tres volúmenes Temps et récit. Partiendo de la discusión de la identidad narrativa, así como del continuado interés de Ricœur en el sí mismo, presentó las conferencias Gifford (the Gifford Lectures), que culminaron en el importante trabajo Soi-même comme un autre.

Con Temps et récit Ricœur volvió a Francia como un intelectual estrella. Sus últimos trabajos se caracterizaron por una continua disección de las tradiciones intelectuales nacionales, y algunos de sus últimos escritos llamaron la atención del filósofo político americano John Rawls.

En el año 1999 recibió el Premio Balzan para la Filosofía, en 2003 el Premio Pablo VI y el año siguiente, el 29 de noviembre de 2004, fue galardonado con el segundo premio John W. Kluge por toda una vida de logros en Humanidades (compartido con Jaroslav Pelikan).

Paul Ricœur murió el 20 de mayo de 2005 en su casa de Châtenay Malabry, al oeste de París, mientras dormía, por causas naturales. El primer ministro francés Jean Pierre Raffarin declaró que “la tradición humanista europea está de luto por uno de sus más talentosos exponentes”

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